La enfermedad celiaca, solo es la punta del iceberg de la intolerancia al gluten I. Entendiendo la enfermedad

Esta es la primera de una serie de entradas que voy a dedicarle a la enfermedad celiaca, no solo por el interés creciente de la población de las dietas sin gluten, sino por la cantidad de trabajos científicos y estudios clínicos que hay abiertos en la actualidad. ¡Ah! Y sobre todo por el impacto que tiene en la salud a largo plazo de los que la padecen si no se pone remedio.

Me gustaría hacer una dedicación especial a una persona muy cercana y muy querida que ha luchado durante muchos años en saber cuál era la patología que le estaba mermando la salud poco a poco, para que al final una “simple” intolerancia al gluten fuera parte del problema.

La primera entrada la he denominado “Entendiendo la enfermedad”, para establecer la situación actual en que se encuentra el conocimiento sobre esta patología y otras patologías relacionadas con la intolerancia el gluten. ¡Cuidado, no estoy hablando sobre la alergia al trigo, ni al gluten!

La celiaquía o enfermedad celiaca es una enfermedad autoinmune, es decir, en las personas que la padecen el sistema inmune es erróneamente activado por una sustancia, el gluten, para producir anticuerpos y atacar partes de su propio cuerpo, en este caso son las microvellosidades que hay en el intestino. La función de estas microvellosidades es absorber los nutrientes necesarios para mantener el correcto funcionamiento del organismo.

En estas personas el consumo continuado de gluten en la dieta provoca la destrucción de las microvellosidades y la absorción defectuosa o malabsorción continuada de los nutrientes, incrementando el riesgo de padecer problemas no solo nutricionales. Los síntomas van desde los más conocidos problemas gastrointestinales (diarrea, gases y/o estreñimiento, dolor de estómago), deficiencias en hierro, vitamina B12 o ácido fólico, pérdida de peso, hasta úlceras en la boca, alopecia, dermatitis herpetiformis, problemas dentales, osteoporosis, depresión, infertilidad, dolor de huesos, incluso problemas neurológicos incluso cáncer (AOECS).

Pan casero sin gluten
Pan casero sin gluten

El único tratamiento eficaz actualmente es realizar una dieta sin gluten por vida, una vez que se inicia el tratamiento, los síntomas van desapareciendo pero vuelven a aparecer cuando se introduce en la dieta. El gluten es una proteína contenida en el grano de los cereales trigo, cebada, centeno y avena. También se encuentra en variedades naturales e híbridas de estos cereales, como la espelta y el kamut (variedades antiguas de trigo), el triticale (híbrido de trigo y centeno) y el trithordeum (híbrido de trigo y cebada). También es utilizado en bastantes alimentos como aditivo ya que confiere unas propiedades especiales necesarias para su procesado como viscosidad, elasticidad y retención de aire.

La condición de “celiaco” está totalmente relacionada con una predisposición genética concretamente con dos marcadores genéticos HLA-DQ2/HLA-DQ8, el 99% de los pacientes tiene uno u otro de ellos.

Para establecer si realmente tus síntomas están relacionados con esta enfermedad, hay unos protocolos que se inician con unas pruebas serológicas en el que se determinan si en sangre hay valores elevados de determinados marcadores (IgA-tTG +/– IgA-EMA +/– IgA-DGP). En el caso que sean positivos, para definitivamente establecerla, se suelen hacer biopsias duodenales para analizar el estado de las microvellosidades.  Si la serología es negativa, normalmente se recomienda realizar un test genético. Si este es negativo, se excluye la enfermedad celiaca, pero un test positivo no puede usarse como un diagnóstico de la enfermedad celiaca, ya que ambos marcadores genéticos están presentes por lo menos en el 50% de la población….

Los estudios de prevalencia de la enfermedad celiaca la establecen en un 1% de la población, y dependiendo en que zona geográfica cambia. Por ejemplo en Finlandia es mayor, del 2,4%, mientras que en Alemania el del 0,3%, por lo que factores ambientales tienen un efecto importante (Mustalahti, 2010). Esta prevalencia ha ido incrementándose durante los últimos años y se presupone que el aumento de los alimentos con gluten en nuestra dieta podría estar vinculado con este crecimiento (Catassi, 2010)

Este 1% incluye exclusivamente aquellos pacientes que se ha determinado su condición celiaca mediante una biopsia duodenal. Esto es solo la punta del iceberg…hay un elevado porcentaje de la población que está sin diagnosticar debido a que sus manifestaciones clínicas no son las clásicas (las gastrointestinales). Pero esto no es lo único que engorda la lista de la intolerancia al gluten, además de los no diagnosticados están los falsos negativos, los que son sensibles al gluten sin ser celiacos o, como dice un estudio muy reciente, existe una elevada prevalencia celiaquía en aquellos que tienen una alergia alimentaria severa previa (Pillon, 2015).

La Sensibilidad al Gluten No Celiaca es un nuevo concepto que desde 2012 está en plena efervescencia de investigación. En este trastorno se incluye diversas patologías inducidas por el gluten como síntomas intestinales (diarrea o estreñimiento, dolor abdominal, gases, sensación de plenitud….), y extraintestinales (dolor de cabeza, fatiga, depresión, dolores musculares, dermatitis, anemia…), siendo todos los test para verificar la celiaquía negativos. Al igual que en la celiaquía, hay una notable mejora de estos síntomas con la eliminación del gluten, volviendo a reaparecer con su inclusión en la dieta…los estudios de prevalencia la sitúan en el 6%…(Catassi, 2013)


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